Cada una de nuestras acciones se ve modificada periódicamente por la interacción del Entorno que nos Rodea, que llega a nosotros mediante la percepción que nos da los Cinco Sentidos, siendo ellos el Tacto, la Vista, el Oido, el Gusto y el Olfato, siendo este último del cual desarrollaremos una característica a continuación.
Estamos acostumbrados a Olfatear Algo constantemente, desde los primeros momentos de nuestra vida en los cuales reconocemos a nuestra madre por su cercanía y por la utilización de la nariz reconociendo su Perfume y Olor, buscando el calor corporal que nos protege, hasta los momentos en los que disfrutamos de Preparar una Comida, pudiendo saber inclusive cuando encontramos un Alimento en Mal Estado, alertándonos sobre su consumo por caracterizarse con un Olor Fétido.
Esto nos permite entonces notar que existen algunos Olores Agradables, que inclusive pueden modificar el comportamiento que tengamos, como el momento en que estamos oliendo algun alimento cocinándose y se nos abra el apetito, mientras que en esta consideración podemos encontrar las Fragancias y Perfumes, siendo utilizados en el mundo de la cosmética mediante un Vaporizador que permite su aplicación como Perfume Corporal, utilizando distintos elementos en su composición (aunque en su mayoría son de Orígen Floral)
Tal como hemos dicho, para poder percibirlo tenemos la acción del Sentido del Olfato, que tiene como piedra fundamental al Órgano Sensorial que es la Nariz, realizándose un estímulo que es posteriormente enviado al Sistema Nervioso y éste lo lleva al cerebro donde se produce la Percepción del Olor, como consecuencia de haber sido absorbidos los elementos o partículas dispesos en el aire.
Si bien la mayoría de las sustancias suelen contar con un Olor Característico, lo cierto es que también podemos encontrar partículas en suspensión que pueden carecer del mismo, siendo conocidas entonces como Sustancias Inoloras.
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