Importancia de la Política

A la política le concierne la organización y funcionamiento del estado, en disposición mediante sus órganos institucionales, en vías del desarrollo y el resguardo de la sociedad constituida y delimitada geográficamente. La política es esencial para el crecimiento y el avance de la civilización: crea hospitales, escuelas, universidades, laboratorios, asimismo, se ocupa de establecer un orden jurídico sobre la base de una carta magna, cuyo principio remonta a la antigua Roma, para que las personas convivan en armonía, respetándose unos a otros, y los sistemas sociales, de modo que, por ejemplo, un trabajador se pueda desempeñar en condiciones seguras, tenga vacaciones remuneradas, y garantías ante un despido injustificado.

Típicamente, en el sistema democrático, la política está orquestada en tres poderes: legislativo (donde se presentan, discuten y aprueban o rechazan proyectos de ley, nuevos o reformas) judicial (donde se interpreta y aplican las leyes a través de las autoridades competentes, lideradas por las figuras de jueces), y ejecutivo (donde se ubica al máximo representante de la comunidad). ¿Y cuál es la importancia de separar estos poderes? Se trata de colocar límites, y una pluralidad ideológica. Por ejemplo, en un sistema dictatorial los tres poderes están a merced de las decisiones de un grupo reducido o una persona, permitiéndose llevar adelante las cosas sin frenos.

La mejor y la peor política

No obstante, la política puede ser el mayor aliado de la gente o su peor enemigo, porque del mismo modo que la aplicación de medidas inteligentes y estratégicas pueden potenciar la industria local, ayudar a las familias más necesitadas o igualar los derechos de los ciudadanos, también puede operar en función de los intereses de pequeños grupos de poder en detrimento del conjunto de la sociedad, destruyendo el mercado interno en vistas a importaciones, aumentar la desigualdad entre ricos y pobres, o retroceder en la dirección de debates sensibles en torno a la equidad.

La política puede salvar vidas como también destruirlas, y si bien puede surgir el cuestionamiento sobre lo segundo, ello tiende a ocurrir a partir de la asunción de un nuevo gobierno, de modo que en lo inmediato, pueden ejecutarse atrocidades con la complicidad de los amigos del poder de turno, tal como lo demuestran las dictaduras en América Latina, o genocidios a minorías indígenas a lo largo de la historia mundial.

Política es gestión

Pensemos en un paralelismo con la administración de un edificio constituido por doscientos apartamentos, traduciéndose en doscientas familias, ostentando un área común con piscina, gimnasio, y cancha deportiva. Este espacio se transforma en una comunidad en sí misma, y requiere un reglamento de convivencia para, por ejemplo, evitar que haya ruidos en la noche, que los chicos circulen con la ropa mojada por los pasillos del edificio una vez que salieran del agua, o que el gimnasio solamente pueda estar abierto para personas mayores de cierta edad; del mismo modo, la basura y la limpieza se tornan factores clave.

Por su parte, tiene que administrarse el dinero recaudado mensualmente de todos los propietarios, y utilizarse adecuada e inteligentemente, no solo para el mantenimiento general sino también para casos de emergencia como puede ser una falla en el ascensor. Los gastos tienen que estar claros, y son necesarias reuniones entre los propietarios para que estos estén informados de los avances y estado de cuentas, así como para tomar ciertas decisiones que deberían estar estipuladas por el reglamento interno, así, por ejemplo, cualquier reforma que cueste más de dos mil dólares, debería tener la aprobación de más del 50% de los propietarios. Esto es política: gestionar, y se puede gestionar bien o mal, en este último caso, de modo intencional o no, por ejemplo, el administrador podría adquirir los equipamientos del gimnasio en sobreprecio, sin consultarlo aun cuando fuera necesario, por lo que en este caso debería tratar de buscarse primeramente una solución amigable, y caso no funcionara, iniciarse una acción legal, no solo para tratar de suspender la operación, sino también para destituir al responsable, tal como sería un impeachment tal como se intentó hacer con Trump en dos oportunidades durante su gobierno, en 2019 y 2021, sin éxito.

Partidos, alianzas, oficialismo y oposición

Dentro de la competitividad por participar en el terreno político, existen partidos que representan determinadas ideologías y modelos de acción, tales son los casos de la derecha e izquierda, conservadores y liberales.

Tal vez no sea la mejor forma, pero las alianzas y el intercambio de favores son la moneda corriente para lograr consenso entre las fuerzas del oficialismo, que configuran las filas del gobierno en ejercicio, y la oposición, comprendiendo al conjunto de fuerzas que pretende posicionarse de modo crítico y pujante de cara al electorado para eventualmente hacerse -o mejorar- en cargos gubernamentales mediante el proceso electoral, de modo de sustituir a los funcionarios actuales.

En general, el resultado de una elección posiciona fuertemente a uno de los partidos políticos, por lo que el ejecutivo trabaja con cierta capacidad al contar con aliados ideológicos en las cámaras de senadores y diputados, sin embargo, en el caso de que la mayoría del poder legislativo se opone al ejecutivo, la gobernabilidad se torna difícil, por ejemplo, el ejecutivo necesita que el legislativo apruebe su presupuesto anual, necesario para la planificación y puesta en marcha de las principales políticas socioeconómicas; en definitiva, se direcciona un proceso hacia una nueva figura presidencial.

 

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