Importancia de la Posmodernidad

Los planteamientos filosóficos y culturales de la posmodernidad nos permiten entender la visión del mundo de muchos individuos. Hay ciertas formas de pensar, de vivir y de crear que son la consecuencia lógica de esta etapa histórica.

Algunos de los principios generales de esta corriente intelectual y cultural podrían ser los siguientes: no existen verdades absolutas y todo es relativo, hay que desconfiar de cualquier relato utópico o religioso con promesas de liberación, la confianza excesiva en la razón humana es una falsa ilusión y la idea de progreso ilimitado de la humanidad es una fantasía producto de nuestros deseos.

Estos esquemas mentales y otros similares son genuinamente posmodernos y con todos ellos se expresa un rechazo a cualquier propuesta, ya sea política, cultural o religiosa, que aspire a la emancipación del ser humano

De manera simplificada se puede afirmar que el hombre posmoderno se aleja de Dios y de la confianza en la razón, adopta posiciones individualistas para situarse en el mundo que le rodea y se encuentra desorientado ante la multiplicidad de corrientes e ideas.

Para los gurús de la posmodernidad, los modelos del pasado han demostrado su fracaso

Después de la ll Guerra Mundial la humanidad en su conjunto se encontró ante una decepción generalizada. En otras palabras, ningún ideal o principio religioso había servido para impedir la muerte de millones de personas.

Como resultado de este fracaso colectivo, los posmodernos afirman que lo único que podemos hacer como individuos es crear nuestro "pequeño relato" personal y olvidarnos de cualquier "gran relato" (comunismo, capitalismo, cristianismo o cualquier otra cosmovisión global).

Multiplicidad, multiculturalismo y contracultura

Para los posmodernistas no existe un rumbo fijo de la humanidad, sino que hay tantos rumbos como perspectivas individuales y colectivas. Esto implica que en lugar de creer en un dogma general que explique la realidad en su conjunto (por ejemplo, unas creencias religiosas o políticas), el ser humano se enfrenta a un mundo complejo y diverso que le permite crear una existencia múltiple en la que todo vale.

El multiculturalismo es otra de las consecuencias de la posmodernidad. En muchos ámbitos académicos y sociales se ha impuesto la idea de que todas las creencias y culturas tienen la misma validez y, por lo tanto, no tiene sentido apelar a unos valores universales o a un modelo cultural hegemónico que deba imponerse sobre los demás.

Entre los años 1950 y 1970 surgieron corrientes contraculturales muy diversas: hippies, beatniks, punks, cultura underground, etc. De alguna manera todas ellas expresan algo en común: el mundo moderno inspirado en los ideales de la Ilustración ha muerto y hay que construir nuevas alternativas.

Imagen. Fotolia. nuvolanevicata


 
 


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