Importancia de la Prudencia

200310985-001La prudencia es una de las virtudes más importantes que puede tener un ser humano. Una virtud es una cualidad positiva que ayuda a tener una vida mejor. La prudencia es la capacidad que tiene una persona de tomarse su tiempo para juzgar una realidad o para conocer a una persona tal y como es. La prudencia es una virtud muy importante para pensadores como Sócrates o Platón, un rasgo distintivo del hombre virtuoso que es reflexivo en la toma de decisiones. La prudencia es la sabiduría de reflexionar para tomar decisiones de forma óptima.

Aristóteles también hace referencia a la prudencia en la Ética a Nicómaco en la que explica que la virtud de la prudencia tiene inherentes todas las demás virtudes positivas hasta el punto de que el hombre prudente puede ser llamado bueno éticamente. El hombre prudente es aquel que busca el bien en sus acciones de acuerdo al criterio de la justicia. Es decir, tiene la sabiduría necesaria para hacer lo correcto de acuerdo a las normas que diferencian el bien del mal. Tomás de Aquino considera que la prudencia consiste en encontrar el término medio.

El valor de la prudencia es fundamental en una vida plenamente consciente porque la persona prudente es aquella que reflexiona sobre las consecuencias de sus actos antes de realizarlos. ¿Cómo entrenar la virtud de la prudencia?

1. En primer lugar, utilizando la razón como luz sobre los sentimientos y el corazón. Tómate tu tiempo para deliberar sobre decisiones importantes y no actúes por puro impulso.

2. La prudencia también se adquiere a través de la madurez de la experiencia y de la sabiduría que aportan los años. De forma habitual, una persona de sesenta años es más prudente que un joven de veinte años porque ha vivido más.

3. Analiza un hecho concreto desde distintos puntos de vista para tener una visión global y no parcial de la realidad.

4. La prudencia también se cultiva en las relaciones personales. En este sentido, evita las preguntas indiscretas ante otra persona y respeta la intimidad de los demás.

5. La prisa y la prudencia no son buenas consejeras porque vivir con sabiduría implica tomarte tu tiempo y tu ritmo para reflexionar sobre la realidad en profundidad.

6. Hazte preguntas a ti mismo para establecer un diálogo interior que te permita alcanzar la verdad de las cosas.

7. Busca el consejo de un mentor, es decir, de una persona con experiencia y sabiduría que puede asesorarte con su experiencia vital. Es un gesto de humildad pedir ayuda.

 

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