Importancia del Raciocinio

La mente humana es capaz de resolver problemas, construir un lenguaje, aprender nuevos conocimientos o tomar decisiones. Todo ello es el resultado de nuestra capacidad de razonar o raciocinio.

El cerebro nos permite almacenar datos a partir de la memoria. Sin embargo, los datos por sí mismos están vacíos de contenido, pues es el raciocinio lo que ordena y da sentido a la información empírica.

Tipos de razonamiento

El raciocinio es la facultad intelectual en sentido abstracto y se concreta en distintas modalidades de razonamiento. La disciplina que estudia dichas modalidades es la lógica. Así, nuestros pensamientos se pueden dividir en tres categorías: conceptos, juicios o razonamientos. El concepto se expresa a través de una palabra que comunica una pluralidad de cosas semejantes (el concepto de blancura y de belleza hace referencia a las cosas blancas y las cosas bellas). Los juicios nos permiten expresar ideas más complejas y elaboradas (por ejemplo, todos los humanos son mortales es un juicio universal y afirmativo). En el siguiente nivel aparecen los distintos encadenamientos de juicios o razonamientos.

Existen dos tipos de razonamiento fundamentales: deductivo e inductivo. El primero es aquel que logra inferir algo que se observa a partir de un criterio o ley general (por ejemplo, si sabemos que todos las aves vuelan y el colibrí es un ave, podemos deducir como conclusión que el colibrí vuela).

El razonamiento inductivo se fundamenta en el reconocimiento de patrones a partir de la observación de los hechos (por ejemplo, una persona se quema con la llama de una cerilla y también se quema al tocar una estufa encendida o al colocar su mano sobre una olla hirviendo y como consecuencia de esta experiencia concluye que al contactar con objetos calientes se va a quemar).

Estas dos formas de razonamiento están presentes en cualquier modalidad de argumentación. Si hay un razonamiento falso o invalido, se denomina falacia (existen muchos tipos de falacias y un ejemplo típico de ellas sería el confundir la sucesión de hechos con la causa de algo).

La dimensión lógica del entendimiento está influida por nuestras emociones

Cuando hablamos de raciocinio hacemos referencia al pensamiento más o menos elaborado con el cual resolvemos problemas, decidimos entre esto o aquello o relacionamos una idea general con un caso particular. Sin embargo, la estructura racional recibe todo tipo de influencias emocionales. En este sentido, a la hora de tomar decisiones o de aprender algo nuevo nuestra dimensión emocional juega un papel incuestionable.

En síntesis, el raciocinio en cualquier de sus manifestaciones está impregnado de aquello que sentimos o nos hace vibrar. De esta manera, un buen discurso político sería aquel que combina una adecuada técnica de argumentación racional con unas dosis de emotividad.

Imagen Fotolia: leks_052, eyeworld

 

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