La redistribución es un concepto que nos remite al campo de las ciencias económicas y que básicamente da cuenta de la posibilidad de que los recursos que genere una determinada economía sean ecuánimemente puestos en manos de todos los agentes económicos. En otras palaras, la redistribución pueden entenderse como la contracara de la concentración económicas, es decir, al hecho de que sean unos pocos actores los que acumulen la mayor cantidad de los recursos económicos producidos.
El concepto de redistribución es por lo general sostenido y valorado positivamente por los discursos considerados de izquierda; ciertamente, el hecho de que la mayoría de la población tenga cierto grado de igualdad puede ser tractivo, pero cabe la pena considerar el concepto con más detenimiento para tener una idea clara de las limitaciones que puede mostrar.
Una economía produce bienes y servicios movida por el afán de obtener beneficio. Esta circunstancia hace que exista un intento constante en realizar actividades que sean rentables por una deficiente oferta en relación a la demanda como asimismo un intento constante por reducir costos. Cuando se intenta generar una situación de distribución a partir de una instancia como es el estado, muchas veces sucede que se generan distorsiones porque se eliminan una gran cantidad de incentivos para invertir.
En efecto, para generar una situación de redistribución por lo general el estado comienza a aumentar los impuestos a los sectores más rentables; como consecuencia de esta situación existirá un desincentivo a invertir en estos sectores por la pérdida que implica el impuesto; de esta manera, habrá menos oferta de bienes y servicios por un menor nivel de inversión productiva.
Como podemos ver, la redistribución puede ser deseable en la teoría, pero tomar medidas en este sentido con un estado fuerte puede tener como contrapartida el efecto contrario. En este sentido pueden mostrarse una gran cantidad de ejemplos en la historia en donde un intento de redistribución terminó con situaciones de desabastecimiento. Una explicación más que elocuente de los peligros que a veces encarna un intento de esta naturaleza puede ofrecerlo Friedrich Hayek, economista representante de la escuela Austríaca.
En su obra “Camino de ervidumbre” nos relata cómo es imposible generar una regulación de la economía sin que se generen desequilibrios que tarde o temprano generen una situación peor a la que ya se vivía. Una vez que se generen situaciones de desabastecimiento, la sociedad se torna inestable y se disparan mecanismos de represión por parte del estado.
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