Importancia de la resistencia bacteriana: el caso Azitromicina

Azitromicina supone un antibiótico que está perdiendo eficacia. Desde su aparición en los años cuarenta, los antibióticos constituyen una importante herramienta de trabajo en el día a día de la práctica médica. Son muchas las vidas que se han podido salvar cuando son utilizados adecuadamente, sin embargo su mal uso ha hecho que cada día aumente el número de antibióticos que dejan de ser útiles por el fenómeno conocido como Resistencia Bacteriana, lo cual conlleva a que la infección persista, pudiendo ocasionar graves complicaciones o incluso la muerte, y pueda además ser transmitida a otras personas.

Los antibióticos ejercen su efecto farmacológico por tres mecanismos principales: impedir la replicación de la bacteria, debilitar la pared o la membrana que las recubre o bien afectar la producción de sustancias necesarias para su supervivencia. Las bacterias son microorganismos con una gran capacidad de adaptación que les permite mutar sus genes para hacerse resistentes a la acción de un determinado antibiótico, esta resistencia puede ser transmitida de una bacteria a otra lo cual aumenta el impacto de este fenómeno. Las bacterias resistentes son capaces de impedir la llegada del medicamento al sitio donde este ejercerá su efecto, modificar el blanco de su acción para que no pueda cumplir su función o producir sustancias químicas llamadas enzimas que inactivan el antibiótico, incluso algunas bacterias son capaces de desarrollar varios de estos mecanismos contra uno o más antibióticos.

Uno de los antibióticos que más se prescribe hoy en día, es la Azitromicina, desarrollada en 1980 y comercializada a partir de 1991, sus principales usos son en el tratamiento de infecciones respiratorias altas, especialmente en niños, reagudizaciones de las bronquitis crónicas y algunas infecciones del tracto genital y urinario. Dada la gran incidencia de infecciones respiratorias en la población general su prescripción ha ido incrementándose, sin embargo su uso innecesario en infecciones virales ha hecho que se estén presentando casos de resistencia a este medicamento. Muchas veces este fenómeno se debe a la presión que ejercen los pacientes a su médico tratante, quienes suelen visitar a otro especialista para que le prescriba antibióticos.

La mayoría de las infecciones respiratorias son producidas por virus, estos agentes originan cuadros caracterizados por fiebre, malestar general, congestión nasal, secreción nasal y dolores musculares, ante estos síntomas el tratamiento inicial debe ser sintomático acompañado por reposo y aislamiento para evitar otros contagios en el entorno del paciente, los antibióticos sólo deben ser prescritos cuando existe evidencias de una infección bacteriana lo cual puede determinarse con ayuda de estudios de laboratorio como la hematología.

¿Cómo prevenir la Resistencia Bacteriana?

Es necesario preservar los antibióticos con los que contamos y hacer todo lo posible para evitar la resistencia bacteriana, en este sentido médicos y pacientes debemos trabajar conjuntamente para lo cual debemos adoptar las medidas enunciadas a continuación.

• El médico debe tratar las infecciones, no las contaminaciones o colonizaciones, debiendo tomar las acciones necesarias para identificar el germen y no limitarse solo al tratamiento empírico.

• Debe hacerse énfasis en las medidas de prevención como la vacunación, aislamiento de personas con enfermedades contagiosas, limpieza y cuidado de heridas.

• Debe cumplirse el tratamiento con el antibiótico hasta la curación y no solo hasta sentir alivio de los síntomas, esto es particularmente importante en el caso de los pacientes quienes muchas veces interrumpen el ciclo de antibiótico prescrito al ceder la fiebre o los síntomas molestos, hay que hacer hincapié en que se debe cumplir el antibiótico por la totalidad de días que fue prescrito aunque los síntomas desaparezcan antes.

• No automedicarse, existen muchos tipos distintos de bacterias y cada una de ellas tiene un antibiótico especifico, lamentablemente aún vemos la gran tendencia de las personas a automedicarse antibióticos como la ampicilina o la amoxicilina ante cualquier cuadro viral o con molestias como el dolor de garganta, por ello las autoridades sanitarias tienden a controlar la venta de antibióticos siendo necesario tener una prescripción médica para poder suministrarlos.

• La gran mayoría de las infecciones respiratorias son producidas por virus, en especial el Virus de la Influenza, en estos casos los antibióticos no ejercen ningún tipo de acción sobre estos gérmenes y tampoco acortan la duración de los síntomas, Ante este hecho he tenido la oportunidad de escuchar de forma jocosa la afirmación “La Influenza dura siete días con tratamiento y una semana cuando no se usa ningún tipo de tratamiento”.

La Resistencia Bacteriana es un problema de salud pública que nos afecta a todos, tenemos que hacer conciencia sobre este hecho y entender que la única forma de que podamos conservar la efectividad de los antibióticos que tenemos hoy en día es mediante el uso racional de los mismos, si no los cuidamos nos enfrentaremos cada día a un mayor número de superbacterias ante las que estaremos indefensos, lo cual no llevará a volver a la época de las grandes epidemias.

Arte Fotolia: gritsalak

 

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