Nada mejor que una sonrisa resplandeciente gracias a unos dientes blancos y sanos, ¿no? Claro que sí. Pero eso es apenas una pequeña parte de lo bueno que es tomar conciencia acerca de la salud dental. Muchas veces hemos oído que nuestra cara, nuestro rostro es nuestra carta de presentación ante los demás. Es lo primero que ven las demás personas que nos rodean. Vayamos más allá. Siempre que entramos en contacto con alguien, generalmente también lo hacemos de manera verbal u oral, mediante un saludo, una presentación o cualquier otro discurso que salga de nuestra boca.
Es incómodo estar escuchando de cerca a alguien con mal aliento y también es incómodo estudiar o trabajar mientras nos duele una muela. El cuidado de nuestros dientes es más que importante, en cuanto son los primeros que entran en contacto con todo lo que ingerimos por nuestra boca, y que luego pasamos al interior de nuestro cuerpo.
Desde pequeños, aprendemos a cepillarnos los dientes, para lo cual utilizamos una pasta dental. Luego, cambiamos los dientes “de leche” por aquellos que tendremos para toda la vida, a excepción de que debamos extraerlos y colocar dentaduras postizas. Así como para evitar otras enfermedades visitamos periódicamente a nuestro médico, también debemos hacerlo con un odontólogo para que realice un chequeo de nuestra salud bucal o dental.
Un problema común son las caries, que son pequeñas bacterias que se alojan en los orificios de las muelas y la carcomen de a poco, quitándole salud a nuestra dentadura. Las causas de la aparición de caries son muchas, entre ellas, la ingesta de dulces, la mala limpieza de nuestra dentadura o la inconstancia con la cual la practicamos. Por eso es esencial que desde pequeños, tomemos hábitos de cuidado y limpieza de nuestra boca, lo cual ayuda –y muchísimo- a prevenir afecciones mayores.
En algunos casos, hay problemas que son ya innatos a la persona, como por ejemplo, la malformación de alguno de los dientes, o a veces el crecimiento de alguno de estos, bloquea el crecimiento de otro, etc. Para estos casos, donde la necesidad es corregir la postura de la dentadura, se utilizan ortodoncias –que seguramente habrán visto o usado en alguna ocasión- que permiten dicha corrección, a partir de uso temporal, de acuerdo a lo que se necesite. Otra muy común es la dentadura postiza, la cual se utiliza cuando una persona ha perdido ya unos cuantos de sus dientes o muelas, y necesita sin embargo la presencia de ellos para poder hablar de manera correcta y masticar alimentos, entre otras cosas.