Importancia de los Seres vivos

Todos los seres vivos, desde las bacterias hasta el hombre, son importantes para el mantenimiento del equilibrio ecológico. Aunque, individualmente hablando, cada uno tiene su función y valor específicos en el papel que desempeñan en el medio; la eliminación de cualquier especie de la naturaleza puede desencadenar una serie de problemas.

Básicamente, es posible que el planeta "exista" sin la presencia de ningún ser vivo, pero esta existencia se reduciría a un cúmulo de agua, tierra y rocas que no crecen, no mueren, simplemente están allí sujetos al tiempo. Para que exista vida es necesaria la vida como tal, y esto se refleja, precisamente, en los seres vivos.

Un ser vivo se define como aquel que tiene:

- Estructura organizada por una (unicelular) o más (pluricelulares) células;
- Composición química característica formada por una pequeña porción de sustancias orgánicas junto con sustancias inorgánicas;
- Metabolismo energético necesario para las funciones vitales;
- Crecimiento celular;
- Reproducción y herencia;
- Respuesta a diversos estímulos;
- Capacidad de evolución y adaptación al entorno.

Podemos decir que existe una cantidad inimaginable de seres vivos y entre los miles que conocemos, existe la necesidad de clasificarlos para facilitar su estudio, la cual mantiene una línea jerárquica basada en las características estructurales y anatómicas comunes de cada grupo (Dominio - Reino - Phylum - Clase - Orden - Familia - Género - Especie) y utiliza el nombre científico para simplificar el reconocimiento de la especie en cualquier parte del mundo.

Es importante señalar que la forma de clasificación más común aceptada hoy en día es de acuerdo al reino, comprendiendo cinco grandes grupos: Monera – Protista – Fungi – Plantae – Animalia.

Como decíamos antes, la vida es necesaria para que exista la vida y el principio de todo, científicamente hablando, data de la formación de la tierra primitiva y con ella de moléculas orgánicas que junto a una secuencia de probables o improbables reacciones químicas permitieron la aparición del primer ser vivo. Este salto del mundo químico al mundo biológico no está del todo claro, pero se sabe que se necesitaron miles de millones de años para la evolución a la forma de vida más cercana a la que conocemos hoy con el Homo sapiens como protagonista.

Relación entre seres vivos

Para entender cómo los seres vivos son importantes entre sí, ya sea por uso o por necesidad biológica, necesitamos entender que el mantenimiento de la vida se hace con un conjunto complejo de elementos no vivos (agua, sol, nutrientes) y elementos vivos obtenidos en naturaleza.

Como ejemplo de esta relación, analicemos las plantas, siendo esencial para cualquier ecosistema. Las plantas son el alimento de una serie de animales y, al mismo tiempo, tienen la capacidad de producir su propio alimento a partir de un proceso cuyo resultado implica la liberación de oxígeno al ambiente. Los animales necesitan oxígeno (consumido a través de la respiración) que se utiliza para mantener los procesos vitales. El producto de la respiración animal es dióxido de carbono que es el combustible que absorben las plantas durante el día para llevar a cabo el proceso de fotosíntesis. Y así uno está contribuyendo a la vida del otro.

Desequilibrio ecológico y extinción

El año 2020 trajo a la luz el debate sobre los riesgos del uso depredador de la naturaleza y sus consecuencias. La posibilidad de que el virus COVID-19 surgiera del contacto humano con murciélagos nativos que viven en cuevas vírgenes es una advertencia de que el desequilibrio ecológico entre sus muchos efectos negativos puede facilitar el surgimiento de nuevas enfermedades nos muestra la importancia de mirar a la naturaleza como la Ampliación de nuestra propia casa.

Cuando lo usamos de forma muy invasiva o destruimos el hábitat de un animal, iniciamos un ciclo de cambios cuyas consecuencias pueden ser la extinción de una especie que no solo representa la pérdida de biodiversidad sino que afecta toda la cadena del bioma a que se inserta. . Podemos decir que un animal menos es una variedad de alimento menos para otro y en consecuencia desregula este bioma, lo que puede llevar a la extinción o al crecimiento desmesurado de otra especie y poco a poco todo se va convirtiendo en una bola de nieve. Vale la pena señalar que no es porque una extinción no haya afectado visiblemente un medio ambiente en cuestión que todo será igual. No se pueden predecir todas las consecuencias de antemano y, en el mejor de los casos, tenemos una triste pérdida de herencia genética y, en un escenario más pesimista, una pandemia.

Otra posibilidad es el cambio de hábitat para poder sobrevivir a esta destrucción del medio ambiente y nuevamente tenemos toda la cadena afectada con cambios en los hábitos alimenticios, la propagación entre humanos de enfermedades solitarias en la naturaleza y nuevamente en un mal escenario el desencadenamiento de una pandemia.

Preservar la vida de todos los seres vivos es fundamental para la supervivencia de los seres humanos y cuanto antes se difunda este entendimiento, mejor para todos.

 

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