Importancia de la Shoá

El pueblo judío tiene una larga historia de persecuciones. En este sentido, el antisemitismo es un fenómeno tan antiguo como la misma cultura hebrea. Durante la ll Guerra Mundial se produjo un acontecimiento de una magnitud atroz: seis millones de judíos fueron exterminados en los campos de concentración nazis. Para referirse a este episodio se emplea normalmente el término holocausto, pero los judíos utilizan la palabra hebrea shoá, que significa literalmente catástrofe.

Aunque han transcurrido más de 70 años, la Shoá se mantiene firme en la memoria colectiva del pueblo judío, como tiene que ser.

Principales consecuencias de la Shoá

Tras finalizar la ll Guerra Mundial los judíos supervivientes tuvieron que afrontar un doloroso periodo de luto y un profundo sentimiento de alienación. Muchos sufrían ansiedad, problemas de memoria y enfermedades infecciosas.

Algunos estudiosos han afirmado que los supervivientes habían sido liberados pero no eran libres.

Tras finalizar el holocausto, aquellos que pudieron sobrevivir se encontraban ante un dilema: contar lo que había pasado o permanecer callados.

Otra de las consecuencias directas fue una oleada migratoria a Israel y a Estados Unidos. En cualquier caso, los que sobrevivieron tuvieron que reconstruir sus vidas con muy pocos recursos.

El fin de la guerra mundial provocó que los judíos europeos tuvieran que ser ubicados en diferentes campos de refugiados, especialmente en Alemania, Austria, Francia y Gran Bretaña (la Unión Soviética no aceptó a los refugiados).

Se calcula que a finales de 1946 más de 250.000 judíos se encontraban desplazados y sin familia. De esta manera, algunos de los antiguos campos de concentración se convirtieron en campos de desplazados.

La "solución final" de los nazis afectó especialmente a dos sectores de la población judía: los niños y los ancianos.

Las conductas más despreciables y las más nobles

El Holocausto judío pone de manifiesto lo peor de la condición humana. Llama la atención que los responsables nazis eran personas cultas y educadas y a pesar de ello pusieron en marcha una despiadada maquinaria de exterminio masivo.

Si bien la Shoá es una historia de terror y sufrimiento, también se produjeron notables episodios de nobleza y dignidad.

Los diferentes actos de generosidad y dignidad que muchos no judíos protagonizaron durante el holocausto son reconocidos anualmente por un organismo, el Yad Vashem. Esta institución rinde homenaje a quienes actuaron con especial valentía durante uno de los episodios más horribles que evidenció la humanidad.

Las personas premiadas son conocidas con una denominación típica del judaísmo: justos entre las naciones.

Imágen: Fotolia - writerfantast

 

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