Importancia de los Simulacros

Existe la noción relativamente reciente de que hay ciertas tragedias o catástrofes que pueden evitarse. Si bien esto no es muy antiguo, es real que hoy en día hay mayor conciencia sobre cómo prevenir o evitar que un problema de fuerzas mayores genere más daño del que se pueda estimar. Es por esto que existen los simulacros como un elemento previsor que permite que las personas se organicen y puedan reconocer mejor qué estrategia tomar sin caer en el pánico o en la parálisis.

La prevención como una forma de supervivencia

Para comprender mejor la importancia de un simulacro, es necesario dejar algo en claro: no hay manera de evitar una catástrofe si la misma va a ocurrir. En este sentido, muchas tragedias naturales son inevitables y cuentan con un poder o una fuerza que muy pocas veces dejan con capacidad de respuesta al ser humano. En otros casos, hablamos de tragedias causadas por el mismo humano o por desperfectos humanos, pero también son difíciles de reconocer debido a que nadie espera que ocurran.

Así es que la estrategia de prevención se convierte en el único resabio de sobrevida que nos puede quedar ante un posible daño o ataque. En este sentido, simular las condiciones de una tragedia (tanto natural como humana) nos permite organizarnos mejor para estar preparados en caso de que tal situación ocurra. Esto es especialmente vital en zonas donde se conoce la predisposición o tendencia a que ese tipo de eventos ocurran, como sucede por ejemplo en Japón con los terremotos.

El arte de simular tragedias y la compleja organización detrás de ello

Hasta aquí tenemos por claro entonces que los simulacros son importantes para sobrevivir a situaciones muchas veces inevitables. Pero organizar estos eventos que nos preparan mejor no es fácil: hay que contar con un gran número de personas a cargo que se encargarán de cumplir diferentes roles. Si hablamos de prevención de tragedias naturales, diferentes partes del Estado deben estar puestas al servicio de la comunidad civil como por ejemplo los bomberos, las guardias civiles, los hospitales y el sistema de salud, la policía y las fuerzas de seguridad, etc.

En el caso de hablar de peligros menores en instituciones como escuelas o lugares públicos, es importante que se pongan en marcha roles de parte de quienes allí trabajan que permitan cubrir las diferentes necesidades que puedan surgir en el momento. Así, en el simulacro será esencial definir qué trabajo o qué tarea tendrá cada persona para luego, en caso de real emergencia, poder ser rápidos, efectivos y seguros en la recuperación.

Imágenes: Fotolia. Beps - ChiccoDodiFC

 

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