Importancia del Suelo Agrícola

suelo-agricolaPara entender de qué estamos hablando cuando decimos suelo agrícola, primero necesitamos comprender y saber qué es suelo, en general. El suelo es, nada más ni nada menos, que la parte de la Tierra en donde nosotros estamos parados, donde nos asentamos con nuestros pies al estar parados y además donde están asentadas todas las cosas existentes en la faz del planeta. Dicho de manera un poco más científica, el suelo es la parte superior de la corteza terrestre, que contiene varias capas, y de las cuales el suelo es la que se encuentra en una "actividad biológica", basada en la interacción de los factores abióticos y los factores bióticos que habitan en el planeta.

Entonces, ¿por qué es importante esta interacción para el suelo? Es importante porque los factores abióticos tienen la capacidad de mutar y cambiar a través del tiempo, como es el caso de las rocas por ejemplo, que pueden alterar su forma, y de esta manera también alteran la composición del suelo. Asimismo, los factores bióticos, que son aquellos que tienen vida como el caso de los vegetales, animales y el ser humano, también su acción tiene una gran influencia en la cuestión de cambios y erosión del suelo. Por ejemplo, en el caso de los seres humanos, a través de la actividad de la agricultura se puede transformar ampliamente las características de una superficie de suelo epecífico, lo cual no siempre es algo bueno -en la mayoría de los casos, incluso, es siempre algo negativo-.

Básicamente, el suelo agrícola es aquel que tiene las características adecuadas para el desarrollo de la actividad de la agricultura, es decir, que es propicio para el desarrollo de la vida, teniendo en cuenta que a partir de la agricultura se producen vegetales, legumbres, oleaginosas, etcétera. De todas maneras, también el suelo agrícola supone que sea adecuado para la producción ganadera, a partir de la cual se trabaja sobre la crianza de animales (ganado).

Las principales características del suelo agrícola es que se encuentra en zonas de clima que favorecen el desarrollo y crecimiento de cultivos, teniendo en cuenta principalmente la variación de precipitaciones (lluvias), temperatura, vientos, periodicidad de sucesos como fenómenos climáticos (tormentas eléctricas, vientos fuertes, etc.); por otra parte, el suelo debe ser rico en nutrientes, y también influye la pendiente del suelo que para el caso de suelos aptos para la agricultura debe ser igual o menor a 5% (se puede medir mediante un proceso determinado con herramientas específicas).

 

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