Importancia de tener Compasión

Experimentamos la emoción de la compasión cuando el sufrimiento ajeno nos conmueve. Por lo tanto, se trata de una emoción que nos impulsa a ayudar al otro de alguna manera.

Ponerse en el lugar de los demás

Los humanos somos seres sociales y compartimos todo tipo de actividades y vivencias. Al mismo tiempo, también podemos colocarnos en la piel de los demás y comprender la frustración o el padecimiento que sienten. Tenemos compasión de una manera natural y espontánea, ya sea en relación con una persona cercana y querida o bien con respecto a un desconocido.

Si bien nuestra primera inclinación se orienta hacia el cuidado de nosotros mismos, no podemos evitar que la angustia de otros nos afecte. Esta singularidad forma parte de la condición humana y sobre ella han reflexionado teólogos, filósofos y psicólogos.

Desde un punto de vista cristiano uno de los principios básicos de comportamiento consiste precisamente en amar al otro como a uno mismo y desde la perspectiva budista se afirma que la compasión es una forma de empatía que se proyecta hacia todos los seres vivos. Para algunos filósofos tenemos compasión cuando a través de la imaginación proyectamos el dolor ajeno en nosotros.

En el marco psicológico, aquella persona que no siente ningún tipo de compasión tiene una alteración grave del comportamiento. Hay que indicar que algunos psicólogos consideran que las diferentes expresiones de la compasión conducen al bienestar personal y a la felicidad.

De la compasión a la acción

La compasión no siempre se experimenta hacia alguien concreto, sino que se puede tener de una manera abstracta, por ejemplo orientada a la humanidad en su conjunto. En cualquier caso, tras compartir el dolor ajeno en ocasiones tenemos el deseo de hacer algo más. Ese algo más implica pasar de las emociones a los hechos. En este sentido, son numerosas las actividades que llevan implícitas un componente compasivo: dar una limosna a una persona necesitada, ofrecer nuestro tiempo libre como voluntarios en una entidad social, pagar una cuota a una institución humanitaria, etc. En última instancia, cada individuo elige cómo canaliza su compasión.

Contra el egocentrismo y el narcisismo

Alguien es egocéntrico cuando su interés prioritario es ocuparse de sí mismo. Por otra parte, el narcisismo es una variante del egocentrismo. Ambas inclinaciones humanas representan la cara opuesta de la compasión. De hecho, quien es compasivo deja de mirarse al ombligo y piensa en los demás.

Se trata de una predisposición humana que genera un mecanismo de retorno, pues si somos comprensivos con el dolor ajeno es muy probable que seamos comprendidos cuando experimentamos dolor o sufrimiento.

Imagen: Fotolia. Maxbol - Al Troin


 
 


Cómo citar para tu trabajo?

Relacionado

Comentarios


Los comentarios deben expresar una opinión del tema, aportando valor, o de lo contrario se borrará. Gracias.
 

Recomendamos