Importancia de la Tragedia de Cromañón (2004)

Una de las tragedias más devastadoras que sufrió la Argentina como resultado directo de la corrupción y la desidia gubernamental, un episodio siempre latente y que vivo en el corazón del país.

Una bengala que nunca debería haber ingresado a la discoteca República de Cromañón, ubicada en el barrio porteño de Once, en Argentina, desató el 30 de diciembre de 2004 un incendio arrasador, que produjo la muerte de 194 personas y más de mil cuatrocientos heridos que habían asistido a la misma para presenciar el recital de la banda de rock Callejeros, una de las de mayor convocatoria por aquellos tiempos entre los jóvenes.

Un fanático del grupo encendió una bengala en medio del recital y sus proyectiles impactaron directamente sobre una media sombra, un material altamente inflamable, que expandió fenomenalmente el incendio y el humo.

Una trampa mortal: salida de emergencia bloqueada

La multitud presente, al apreciar el peligro, entró en pánico y corrió en busca de una salida, sin embargo, la evacuación fue el principal obstáculo y causa de la tragedia ya que una de las salidas de emergencia estaba cerrada con candados y alambres, hecho que acrecentó la imposibilidad de salir y una asfixia inmediata por inhalación de grandes cantidades de monóxido de carbono.

Pero también fue la más fiel expresión de generar un negocio económico a costa de lo que sea, incluso de la vida de miles jóvenes.

Porque el lugar donde funcionaba la disco no solamente estaba desbordado de público, más del permitido, sino que además no contaba con el acondicionamiento exigido en la formalidad para el correcto funcionamiento y la seguridad que demanda este tipo de establecimiento.

Una indignante cadena de irregularidades y corrupción

A la responsabilidad que le cabió al estado por omitir voluntaria o involuntariamente los pertinentes controles, se le suma la del gerenciador de Cromañón, Omar Chabán, y la banda Callejeros, que esa fatídica noche no procuraron brindarle a su público un mínimo de seguridad: prohibiendo el ingreso de material pirotécnico y respetando la capacidad máxima de concurrentes que admitía el lugar.

Como todo suceso dramático produjo un antes y un después en el sistema vigente de inspección de espacios públicos, que claramente falló.

Se clausuraron todos los locales bailables, y también aquellos que recibían gran afluencia de público, y que incumplían la normativa en materia de seguridad.

La noche del 30 de diciembre fue todo irregular en Cromañón: presencia de material inflamable, capacidad de público excedida, salida de emergencia cerrada, uso de piroctecnia y habilitación inapropiada.

La hora de la justicia

Se inició un largo proceso judicial para establecer responsabilidades y castigar a los culpables, que alcanzó a las autoridades de la municipalidad de la ciudad de Buenos Aires, Chabán, gerente y cara pública del boliche, y la agrupación Callejeros, entre los principales acusados que tuvieron que sentarse en el banquillo de los acusados.

En el plano político la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aire le inició un juicio político al por entonces Jefe de gobierno Aníbal Ibarra, tras el cual fue destituido del cargo por encontrarlo responsable político de la tragedia; en su lugar asumió el vicejefe Jorge Telerman.

Por su parte, en 2009, Chabán, quien supo ser una celebridad del rock durante la década del ochenta a razón de impulsar muchos grupos y manejar la disco Cemento, fue encontrado culpable de los delitos de estrago doloso seguido de muerte y cohecho activo, y sentenciado a 20 años de prisión.

Falleció en 2014, el 17 de noviembre, a los 62 años a causa de la enfermedad de Hodgkin.

Mientras que los integrantes de Callejeros también fueron condenados por su responsabilidad en el hecho.

Informes publicados con posterioridad dan cuenta que aún hoy los sobrevivientes presentan secuelas psicológicas que no pueden superar a pesar de los tratamientos.

 

Relacionado

Comentarios


Los comentarios deben expresar una opinión del tema, aportando valor, o de lo contrario se borrará. Gracias.
 

Recomendamos