Importancia del Tragedia de Armero

Fue un arrasador terremoto sucedido el 25 de enero del año 1999, clasificado como 6.4 en la Escala de Richter, que produjo 1.900 víctimas fatales e impactantes daños materiales, en su epicentro: los departamentos colombianos de Quindío y Risaralda, en la región bautizada como Eje Cafetero, porque las áreas que la componen se dedican a la explotación económica de café, siendo esta su principal actividad comercial y el sostén de la misma en este aspecto.

Una catástrofe natural que arrasó estados y ciudades y sembró el caos

Si bien toda la zona sintió el temblor espantoso que duró 28 segundos, la ciudad de Armenia, fue la que más sufrió en todo aspecto: en víctimas humanas y daños materiales.

Como sucede con los terremotos de alto grado, se contabilizaron unas 14 réplicas, el mismo día se produjo una de 5,2, también muy dañina, y los días posteriores otras de menor intensidad.

El temor se apoderó de los habitantes de la zona que no dejaron de estar alertas hasta que la amenaza se disipó.

A la gravedad del caso, por los miles de victimas fatales, heridos, y daños materiales hubo que sumarle la dificultad de las tareas de rescate y asistencia ante el colapso de los edificios de las fuerzas de seguridad, de la sanidad, y de defensa civil, entre otros.

La tragedia siguió in crescendo por el desorden reinante que surgió ante la inacción de los mencionados organismos.

Robos, saqueos, y hasta enfrentamientos entre los sobrevivientes por conseguir comida, agua, y alojamiento, que escaseaban, desencadenó una coyuntura y una serie de daños que tardó años en recomponerse y solucionarse.

Llegó a un punto tal el desmadre que muchos sobrevivientes estuvieron perdidos por el shock y la imposibilidad de reconocer sus casas que habían sido totalmente destruidas.

Perderlo todo: una región paralizada y atemorizada

Las comunicaciones tan imprescindibles en estos casos se suspendieron totalmente por los daños a sus sistemas.

La economía regional también colapsó a razón de la destrucción casi total de las plantaciones de café; el casi único pilar económico quedó también arrasado por el sismo.

Bancos, almacenes, y todos los comercios y organismos que daban correcto funcionamiento a la vida en dichos departamentos quedaron paralizados por un largo tiempo.

Las construcciones mas afectadas fueron las mas antiguas y aquellas que fueron sometidas a alguna modificación sin la debida protección y control de un agente especializado.

Otra causa que animó más el desastre fue que el epicentro se produjo muy cerca de la región y eso hizo que se sintiese más el impacto.

La zona había padecido temblores, pero mas alejados, que no produjeron esta devastación inmediata.

Levantar una ciudad desde los escombros

La reconstrucción demandó mucho esfuerzo humano y económico.

Como siempre, la bondad y el altruismo de gran parte de la comunidad local e internacional fueron determinantes para las tareas de reconstrucción y gracias a la creación de un fondo de reparación que facilitó la llegada de dinero y de asistencia humanitaria.

Si bien en gran parte de los casos estos desastres naturales son difíciles de prever lo que sí se puede es prepararse lo mas efectivamente posible.

Y así lo hizo la ciudad más atacada, renovando edificios y re acondicionando todo aquello que se puo mejorar.

Lamentablemente, en la época en que sucedió, las edificaciones no contaban con la debida preparación para afrontar este tipo de catástrofes naturales y por ello es que los daños fueron enormes.

La tragedia sirvió para que el estado nacional debatiese y generase una normativa que proteja y se anticipe a estos eventos inesperados, proponiendo soluciones.

Tras el hecho se estableció un código sismo resistente mas efectivo, que el que estaba vigente, y databa del año 1983.

 

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