Importancia del Tratado Antártico de 1959

La Antártida es una masa continental totalmente congelada. Se encuentra en el extremo sur del planeta y tiene 14 millones de kilómetros cuadrados (si fuera un país, sería el segundo más grande del mundo después de Rusia). En este territorio las temperaturas son extremadamente frías y con vientos muy intensos, por lo que es inviable la formación de asentamientos humanos. A pesar de ello, existen bases científicas de más de treinta países.

El Tratado Antártico pretende garantizar la protección medioambiental de este territorio

En 1959 un total de doce países firmaron un acuerdo sobre la Antártida. Las naciones firmantes fueron Australia, Argentina, Bélgica, EEUU, Chile, Japón, Francia, Noruega, Nueva Zelanda, Gran Bretaña, Sudáfrica y Rusia. En el primer artículo del tratado se pone de manifiesto que este territorio debe ser utilizado con fines exclusivamente pacíficos.

Para promover la cooperación científica entre los equipos de investigación existe un compromiso de intercambio de información. Un apartado importante es la prohibición de cualquier experimento o explosión nuclear. También se prohíben los ejercicios militares de cualquier tipo.

En las pautas no se abordan las reclamaciones territoriales

Este inmenso territorio no está integrado políticamente en ninguna nación. Sin embargo, son varias las naciones que reclaman una parte del territorio de la Antártida (Nueva Zelanda, Gran Bretaña, Francia, Australia, Chile y Argentina, entre otras). Estas reclamaciones tienen un evidente valor geoestratégico, ya que se trata de un territorio con un gran potencial en muchos sentidos: para las reservas de agua, por su proximidad en las rutas interoceánicas o por las posibilidades de encontrar nuevas fuentes de energía.

La mayoría de investigaciones tienen relación con el cambio climático

En el continente blanco se coordinan investigaciones de naturaleza muy diversa. El organismo científico responsable es el Scientific Committee on Antartic Research, más conocido por sus siglas SCAR (esta organización fue creada un año antes del propio Tratado Antártico).

La comunidad científica investiga sobre la relación entre los cambios atmosféricos y los océanos, los diferentes ecosistemas, los procesos geológicos del casquete glaciar y las reservas de agua potable. La pérdida gradual de hielo y sus consecuencias es una de las cuestiones que más preocupan a los especialistas en el cambio climático.

Al margen de estos asuntos, hay programas específicos para proteger a los animales del ecosistema antártico, como el pingüino emperador, la foca de Foss, los págalos o la ballena azul (en el océano Antártico hay un pequeño crustáceo conocido como krill, que es la base alimenticia de muchas especies).

Imágenes Fotolia. a7880ss, biker3

 

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