Importancia de la Idea de la Vida Después de la Muerte

El conocimiento científico es la máxima expresión del saber humano. Los estudiosos han dado pasos muy importantes para comprender las leyes que rigen el universo, para descifrar los enigmas del cerebro o en relación con las estructuras subatómicas. A pesar de todos estos avances, hay un misterio que permanece oculto y sobre el cual no tenemos una respuesta, solamente algunas creencias y algunos testimonios personales que no siempre son fiables.

Estamos hablando de una cuestión tan antigua como la propia humanidad: ¿hay vida después de la muerte?

La gran pregunta que nadie es capaz de responder

Para una persona creyente y con convicciones religiosas, la respuesta es evidente: la vida terrenal es un periodo de nuestra existencia y si logramos salvar nuestra alma cuando llegue el fin del mundo tenemos la promesa divina de la resurrección. En sentido estricto, no es "volver a la vida", sino que aquellos que mueren en la gracia de Dios gozarán de la vida eterna.

Desde una perspectiva puramente biológica, el hombre y todos los seres vivos están sujetos al mismo proceso: la muerte de un organismo supone el fin de cualquier forma de vida.

La cuestión de la vida después de la muerte también ha sido abordada desde otro enfoque. Así, hay personas que afirman haber experimentado su muerte real y después de ello han regresado a la vida.

Los testimonios que se conocen son impactantes y profundamente llamativos. Sobre ellos hay dos versiones opuestas:

1) la experiencia de regresar del más allá indica que la vida terrenal no tiene un principio y un fin, pues la misteriosa luz que se observa en estos fenómenos es interpretada como el tránsito hacia otra forma de vida y

2) la visión de una luz blanca y radiante acompañada de una profunda paz interior es un estado de conciencia que está relacionado con la falta de oxígeno en el cerebro.

Muchas vidas

En ciertas tradiciones religiosas se afirma que nuestra vida terrenal forma parte de un proceso más complejo.

Según la tradición budista, el alma humana ha viajado por las diferentes dimensiones del universo. Este fenómeno es explicado a través de la Rueda del Samsara. Consiste básicamente en el siguiente mecanismo: el alma de un ser vivo está sujeta a un proceso de reencarnación permanente en el que el espíritu anhela la perfección.

El destino de cada individuo hacia la nueva forma de existencia depende de su dharma y de su karma, es decir, de las acciones buenas que haya realizado y de las consecuencias de dichas acciones.

Este ciclo de repetición está presente en el budismo, pero también en el brahmanismo, en el platonismo o en el orfismo.

Imágenes: Fotolia. Helenos, Pakorn

 

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