Estamos hablando de un formato que se antoja el sucesor de los actuales DVDs, quienes sin embargo se resisten a dar fin a su reinado. La capacidad del Blu-ray fué inicialmente de unos 25 Gb, aunque ahora mismo hay modelos que sobrepasan los 100 gigas, frente a los 4,7 de los DvDs. Debe su nombre a que mientras el DvD utilizaba un láser rojo para la escritura y lectura, el Blu-ray usa un láser azul ('Blue-ray'), de menos longitud de onda y mayor precisión y rapidez. Así, gracias a usar este láser, en un mismo espacio puede almacenar mucha más información, al hacer los puntos más pequeños.
Hagamos un poco de repaso de historia para entender bien el por qué Sony creó este nuevo dispositivo. En primer lugar los DVDs daban ciertamente una gran resolución. Podían sobrepasar los 720x480 pixels, suficiente para los televisores actuales de gama media. Sin embargo, de unos años hacía aquí, se vieron dos cosas: uno, que los nuevos televisores podían y debían dar más resolución, pero estaban capados por la resolución máxima del DVD, y dos, que los directores, productores... que hacían películas, trabajaban generalmente en formato digital con una resolución de 1920x1028 pixels, con lo que para llevar la película al televisor del espectador, debían convertirla.
Así que los chicos de Sony se plantearon enseguida la posibilidad de crear un formato que por un lado, ofreciese una calidad de imagen mayor, y por otro ahorrase costes de producción. De ese esfuerzo nació el formato Blu-ray, aunque no fué el único, sino que tuvo que competir con otros como el HDDvD, nacidos de otras compañías. Sin embargo, el Blu-ray ha acabado imponiéndose por sus características frente a estos formatos como soporte para la reproducción de alta calidad.
Os preguntareis ahora mismo por qué si es el formato triunfador no todo el mundo tiene un reproductor Blu-ray en casa. Bien, ello tiene que ver con varias cosas: en primer lugar los reproductores Blu-ray no son precisamente baratos. Además, la mayor parte de los televisores actuales de gama media/baja ofrecen resoluciones en las cuales el Blu-ray no aporta mayor definición, puesto que es el aparato de televisión el factor limitante. En estos, un DvD se vería casi igual que un Blu-ray.
Por otro lado, el incremento de cuota de mercado de los servicios de streaming online, así como la oferta de mayores resoluciones en televisión por cable, han reducido al Blu-ray a un mercado más limitado que el de los antiguos DvDs, quedando relegado a la compra u alquiler de peliculas de video o juegos de alta definición.
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