La relevancia de la continuidad se debe comprender desde la perspectiva de la firmeza para mantener los proyectos que se quieren desarrollar. Esto aplica a distintas circunstancias de la vida, ya sean personales, laborales o educativas. En efecto, para que cualquier obra humana cristalice se debe tener cierta firmeza en lo que respecta a la continuidad de las acciones tendientes a alcanzar determinados objetivos. De lo contrario, se caerá en una volubilidad que por sí misma será motivo de trabajo infructuoso<. Otra forma de nombrar a la continuidad puede ser tenacidad, persistencia en aquello que creemos que puede resultar bueno para nosotros y los demás.
A lo largo de la vida son muchos los compromisos que nos vemos obligados a afrontar. También son muchas las actividades que nos atraen como para dedicarles un tiempo. Esto hace que sea necesario un cierto nivel de persistencia en lo que respecta a nuestras metas y objetivos. No obstante, en la práctica, esta persistencia es difícil de alcanzar si no nos encontramos enfocados o estables anímicamente. Es por ello que la continuidad en el cumplimiento de nuestras responsabilidades debe entenderse ante todo como un objetivo más a lograr, objetivo que dependerá en buena medida del convencimiento en nuestras decisiones.
Como vemos, para lograr una cierta continuidad en aquellas metas que tengamos, lo cierto es que prima ante todo un conocimiento profundo de aquello que queremos realmente alcanzar. Esto implica tomar decisiones en función de nuestras aspiraciones y no de aquello que los demás pretendan imponernos. Esto dista de dejar de considerar a los demás, pero se lo hará considerando además a nuestras capacidades y valoraciones. Esta circunstancia es importante si se la evalúa a la luz de la falta de interés de mucha gente en aquello a lo que se dedica. En efecto, en este caso existe una clara dificultad para lograr una continuidad en los compromisos, dificultad arraigada en una falta de interés por los mismos. Es por ello que dedicarse a aquello que atrae y de lo que se está convencido es vital.
Esta reflexión es importante si realmente queremos lograr agregar valor a nuestras vidas y a las de los demás. Si observamos a individuos que destacaron en alguna disciplina observaremos que los mismos tenían una profunda pasión con lo que hacían, con las metas que elegían, con sus proyectos. Esto los impulsaba a mantener una continuidad en sus objetivos, continuidad que con el paso del tiempo resultaba en la cosecha de resultados extremadamente positivos.
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