La gratitud des enormemente importante en una persona porque da cuenta de una personalidad que valora las cosas buenas que la vida y que otras personas pueden ofrecerle. La misma puede entenderse como una respuesta a las cosas buenas que acaecen sin que se haya hecho mérito alguno para tenerlas. En general, las personas de buena voluntad y psicológicamente centradas suelen tener una actitud que refleja gratitud por todo lo bueno que se les brinda, por todo lo bueno que les acaece; por el contrario, las personas que son poco agradecidas consideran que lo bueno que les toca vivir es merecido por sus condiciones personales siempre y en toda circunstancia.
Quizá sea el cristianismo la corriente religiosa que más haya hecho referencia a la gratitud. En efecto, la misma es parte fundamental de la doctrina porque hace referencia a la condición moral del hombre antes y después de la experiencia religiosa. En efecto, para el cristianismo la redención es un hecho gratuito que es imposible alcanzar por los propios medios, solo Dios es capaz de proporcionarlo al hombre y lo hace por su mera benevolencia. El comportamiento moral del hombre nace de una respuesta de gratitud y de alegría ante esta circunstancia, gratitud que se expresa en la realización de obras buenas hacia los demás e incluso hacia uno mismo.
Independientemente de las creencias personales que cada uno tenga, debe reconocerse que una gran proporción de las cosas buenas que se poseen son gratuitas. Con esto quiere significarse que es poco lo que hemos hecho para obtenerlas; incluso aunque nuestro trabajo y nuestro sacrificio hayan contribuido en buena medida para la consecución de estas cosas, lo cierto es que también contribuyen circunstancias necesarias que son imposibles de controlar por nuestra voluntad. Es por ello que debemos mostrarnos agradecidos en general por lo bueno que nos toca, sabiendo empero que también debemos buscarlo activamente.
Como podemos ver, la gratitud es un componente importante en la vida de una persona centrada. Como ya hemos esbozado, cuando la misma está ausente sin lugar a dudas estaremos en presencia de una persona que se caracteriza por actitudes soberbias. En efecto, la soberbia nos lleva a creer que nos merecemos todo lo que tenemos, incluso que nos merecemos más de lo que tenemos. Las personas que manifiestan humildad, en cambio, suelen ser agradecidas de todas las oportunidades que tienen porque saben que en una gran medida las mismas son independientes de sus propios esfuerzos.
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