El ser humano, como ser social que es en tanto su capacidad de relacionarse con otros seres y establecer de ese modo pautas de convivencia que le permita desarrollar su vida armónicamente, avanza en el día a día recolectando experiencias, nuevos conocimientos, saberes y eso forma un bagaje propio que más allá de tratarse solo de “experiencias vividas” “conocimientos adquiridos”, “saberes aprendidos”, entre otros, contribuyen además a delinear a la persona en cuanto su personalidad, carácter y en definitiva delinean quién es.
Entre ese bagaje, se encuentran las creencias, aquellas cuestiones que el ser humano considera como verdaderas y que precisamente esa consideración de verdad deviene de su experiencia propia. En este sentido, las creencias son internas cuando la persona sostiene una creencia de acuerdo a sus vivencias y a su experiencia de vida, por ejemplo, alguien que cree que es importante ocuparse de los temas medioambientales. Por el contrario, las creencias externas no nacen en el propio individuo sino que surgen en un colectivo compartido, en el cual se adhiere a una creencia (precisamente, colectiva) común. Un ejemplo de esto son las religiones, sea cual fuese, las creencias que desde una religión determinada nacen son compartidas por todos los que adhieren su pertenencia a dicha religión.
Aun cuando las creencias sean externas, todas son puramente subjetivas, es decir, que responden a la subjetividad de la persona, en cuanto al tratarse de una creencia personal, que puede conllevar una opinión o un juicio de valor, no se pueden clasificar como entidades objetivas. Cada persona, de acuerdo a su experiencia y a sus conocimientos, emite, expone ante os demás sus creencias de diferentes maneras: no sólo diciéndolas, de modo oral, se puede expresas una creencia bajo la participación, por ejemplo, en un partido político o una organización no gubernamental, o cuando se participa de una movilización de ciudadanos para reclamar por tal situación de la ciudad.
Asimismo, las creencias pueden tener una base objetiva, como en el ejemplo anterior, que a partir de un determina hecho, se crea necesario manifestarse para solicitar el cumplimiento de derechos, el cambio ante una determinada situación etcétera. Pero también las creencias pueden tener base no en cuestiones objetivas sino en la fe, cuyo ejemplo más significativo es, sin dudas, el caso de las religiones. Por ejemplo, en el caso de la Iglesia Católica, si bien existe una estructura organizacional que es objetiva (el vaticano, por ejemplo), la creencia de que Dios existe es una cuestión de fe.
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