Vivimos en un mundo global, en el que todo está intercomunicado, en el que conocer lo que pasa en el otro lado del mundo es posible casi al instante. Además existe tal cantidad de información que una persona sería incapaz de poder conocerla en su totalidad. Cada vez que entramos en una página web, ya sea de redes sociales, bancos, aseguradoras, tiendas, etc... aportamos información nuestra que queda registrada, guardada y almacenada, seamos o no conscientes de ello. Además, nuestra vida cotidiana, al realizar el tipo de gestión en donde sea, en muchas ocasiones nos va a pedir nuestros datos personales que deberemos aportar para poder conseguir cualquier tipo de documentación, presupuesto, compra, etc. Y, por supuesto, en lo referente a la administración pública, entidades financieras, etc... también aportamos mucha información personal, que en ciertos casos puede permanecer guardad por un tiempo indefinido.
A partir de aquí estamos ante algo muy grave y es que, toda esta información puede estar al alcance de muchas personas particulares, conocidas o no, empresas, etc. y, esté correcta o no, puede perjudicarnos en muchos aspectos de nuestra vida. Es por ello que hay un derecho, el hábeas data, por el cual podemos exigir que lo que no es esencial, que esté obsoleto o que no es fundamental para que esté archivada, desaparezca de todos los registros que sean necesarios y sean eliminados definitivamente. No estamos hablando de lo que estaban aprobando muchos países, que es una ley de protección de datos.
No toda la información que se dispone de nosotros se puede almacenar de cualquier manera y utilizarla como le pueda convenir a un particular o una empresa, ya que tenemos que velar por nuestra seguridad, por nuestra privacidad y, sobre todo por que se respeten nuestros derechos como personas. La información es muy importante pero cuando ésta se usa mal o se utiliza para provocar un perjuicio estamos ante algo que puede ser muy peligroso. Por eso tenemos que luchar siempre por que la información que subamos sea lo más específica posible, lo más escueta y, sobre todo que no implique nada más de lo que realmente es necesario por qué, además de proteger nuestra privacidad y nuestra intimidad, estaremos evitando el mal uso de la misma.
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