La madera es el material que compone a los troncos de los árboles. Se forma de celulosa y lignina siendo la responsable de dureza de este tipo de vegetales. La madera ha sido utilizada desde tiempos inmemoriales para distintos utensilios humanos, como asimismo como fuente de combustible; existen distintos tipos de maderas según los árboles a los que se haga referencia y las mismas pueden adaptarse a distintos tipos de necesidades que puedan surgir; hoy en día también sirve como materia prima para la fabricación de papel. La madera tiene la particularidad de ser un recurso que puede renovarse, aunque ciertamente es necesario cierto grado de racionalidad en lo que respecta a su explotación, buscando ante todo un cuidado del medio ambiente.
La obtención de la madera requiere de la tala de un árbol y de un proceso de quita de humedad. Dependiendo del tipo de madera, las posibles aplicaciones serán distintas. En este sentido cabe señalarse que existe un amplio repertorio de posibilidades en lo que respecta a características de la madera; en efecto, dado que existen árboles adaptados a distintos tipos de ambientes, también existen maderas con características peculiares que las hacen valiosas para determinados contextos. Así, tendremos maderas muy livianas, blandas, duras, resistentes a la humedad, etc.
Dada la importancia que tiene para el hombre, las técnicas para trabajar la madera han visto una evolución notable. En primer lugar estas técnicas se relacionan con el hecho de trabajar la madera para hacer de ella los utensilios u objetos buscados; en segundo lugar, es necesario también lograr que la madera se mantenga en condiciones óptimas por el mayor tiempo posible debido a que la misma puede sufrir un deterioro por diversas circunstancias. En este sentido, existen muchos tratamientos y sustancias que hoy en día se pueden utilizar, logrando este cometido con harta eficiencia.
La madera tiene un rol fundamental en nuestras vidas porque es un material fácil de obtener y con un suministro garantizado por el hecho de existir una renovación constante en el ciclo natural. No obstante, como se ha sugerido, es necesario algún grado de racionalidad en la explotación de árboles, haciendo que exista una recuperación de los mismos. Es por esta circunstancia que existen políticas de reforestación que buscan recuperar árboles en un proceso continuo, haciendo que el impacto de la actividad humana sea el menor posible. En efecto, esta circunstancia es muy tomada en cuenta tanto por las autoridades como por las empresas, que requieren proteger sus intereses.