La moralidad es una condición del ser humano que lo lleva a evaluar sus actos en función del bien y del mal, de lo que es deseable y de lo que no es deseablepara el desarrollo propio y el desarrollo de la comunidad. La moralidad se expresa en actividades que tienden a buscar dicho bien, haciendo del mundo un lugar más placido para ser habitado. El hombre es el único animal que se cuestiona acerca de esta cuestión y este cuestionamiento dio lugar a diversas manifestaciones filosóficas y religiosas que en algunos casos tienen una larga trayectoria en años. Siempre es de gran relevancia preguntarse acerca de lo que significa la moralidad y de qué manera ésta condición afecta a los seres humanos en alguna medida.
Cada sociedad tuvo su evaluación de la moralidad, pero fue quizá la sociedad griega aquella que desarrollo un pensamiento de gran trascendencia, pensamiento que trascendió a este momento histórico y se proyectó hacia el futuro. Los griegos tenían una visión del universo en donde la desmesura, hoy podríamos decir la soberbia, era castigada por los dioses; una buena manifestación de esta cosmovisión pueden ofrecerlo las tragedias. Esta cuestión puede dar cuenta de la relevancia que se otorgaba a las cuestiones morales en este contexto. Como consecuencia de esta relevancia se desarrolla una parte de la filosofía, la ética, para tratar estas cuestiones.
Un filósofo trascendental a considerar es Aristóteles, que planteó los cimientos de una visión de la moralidad que luego tuvo un gran impacto en la Edad Media, mezclándose con la fe del cristianismo. Para el filósofo, el bien consistía en alcanzar el fin propio del hombre, aquello que realizaba a su naturaleza; por el contrario, el mal era aquello que atentaba contra esta realización. Como el hombre es un animal social, esta realización siempre tendía a considerar también la suerte del prójimo en alguna medida.
Esta visión de la moralidad tuvo un alto impacto en el trabajo de Santo Tomas. Para el teólogo medieval, la postura de Aristóteles sirvió de andamio de una visión de la fe asociada a la razón. Es así, como la finalidad planteada ahora era Dios entendido desde una perspectiva cristiana, siendo la moralidad aquello que llevaba al hombre a llegar al mismo, bien infinito, la última de las aspiraciones del hombre. Esta visión de la moralidad da cuenta, por lo tanto, de valores que son absolutos y siempre vigentes.