El queso es uno de los alimentos más consumidos en el mundo en el tiempo presente como también lo fue en el pasado más remoto. El mismo se fabrica mediante leche cuajada, circunstancia que contribuye al gusto un tanto ácido que suele tener, independientemente de los condimentos empleados. Ofrece una serie de importantes aportes nutricionales, como por ejemplo proteínas o calcio y por supuesto, grasas. Desde siempre ha sido una forma de reutilizar excedentes en lo que respecta a producción de leche. Todas estas características hacen del queso un componente de gran relevancia en lo que respecta a la alimentación humana.
Los quesos solo pueden haber surgido a partir de la cría de ganado como actividad económica, es decir a partir de la última etapa de la denominada Edad de Piedra. Ya adentrados en la historia propiamente dicha, es decir, luego de la elaboración de la escritura, podemos encontrar distintas alusiones a este alimento en escritos famosos, como por ejemplo la Biblia, en la Odisea o en la Ilíada. Es así que podemos tener alguna referencia de los remotos que son los orígenes del queso. Con posterioridad, cada cultura fue agregándoles sus propios aditivos, ya sean hierbas, condimentos o procedimientos depurados de elaboración.
El componente fundamental del queso es la leche, pero la misma puede provenir de distintos animales. Así, puede utilizarse leche de vaca, de cabra o de oveja. Según el origen que la leche tenga, el queso tenderá a tener un gusto diferente. Esta leche se calienta y se le agregan fermentos que harán que el mismo cuaje. Así, la leche pasará de un estado líquido a uno semisólido. Con posterioridad se deberá eliminar el suero y poner a la cuajada en recipientes para luego proceder a prensarla. Finalmente, se le suele agregar sal con la finalidad de controlar a la acción de las bacterias.
Dado el alto contenido de grasas de origen animal que el queso contiene, es común decir que un consumo excesivo del mismo puede ser perjudicial para la salud. Esta aseveración tiene especialmente que ver con el hecho del aumento del colesterol en la sangre y la posibilidad de enfermedades en el sistema circulatorio. No obstante, es importante también señalar que existen países con un amplio consumo de este tipo de grasas y con poca incidencia en este tipo de enfermedades. Esta circunstancia da cuenta de que se deben considerar a los hábitos alimenticios como una totalidad, evitando fijarse en un alimento en particular.
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