La Torre Eiffel es conocida como uno de los monumentos más importantes y famosos del mundo, visitada por miles de turistas de todas partes del planeta día a día y con una de las estructuras arquitectónicas y de ingeniería más fabulosas que se conoce.
La torre Eiffel está emplazada en la ciudad francesa de París, capital del país y destino turístico importantísimo a nivel mundial. Esta torre comenzó a ser construida en el año 1887 para ser terminada sólo dos años más tarde. Cuenta con una altura de 324 metros y tres plantas que pueden ser visitadas por los turistas a diario, aunque dependiendo del clima algunas de ellas pueden estar temporalmente cerradas.
La última de estas plantas se ubica a 300 metros de altura. Desde cada una de ellas se puede ver la ciudad de París casi totalmente y esto se debe a que en la ciudad no hay un gran número de rascacielos ni de edificios de gran altura por lo cual la vista es impresionantemente bella, de cada barrio y de cada espacio conocido de la ciudad como el Arco de Triunfo, el Museo del Louvre y muchos otros.
La importancia de esta torre, construida por el arquitecto Stephen Sauvestre y denominada de acuerdo al nombre de su promotor, Gustave Eiffel, radica no sólo en su belleza y particularidad sino en el valor histórico y turístico que la misma comporta para la ciudad parisina. Esto es así debido a que la misma no tenía en un principio planes de ser mantenida a largo plazo sino que fue construida para ser fácilmente desarmada años después.
Esta situación se vio interrumpida por ambas Guerras Mundiales que vieron en ella una interesante ayuda para poseer una excelente vista sobre los cielos de París y como defensa de la ciudad. Hoy en día, la torre sería imposible de tirar abajo ya que cumple un rol importantísimo en la construcción de la identidad de esta ciudad e incluso de todo el país, reconocido mundialmente por esta estructura.
La torre Eiffel es entonces un centro importante del turismo del país de Francia y grandes actividades turísticas, económicas y culturales se organizan en torno a su presencia en la ciudad, desde recorridos y paseos hasta la venta de souvenirs, agencias de viaje, etc. Todas ellas dependen de la torre que hoy en día, en sí misma, no cumple una función más que simbólica y urbanística en la gran ciudad francesa.