Durante miles de años, han existido conflictos entre diferentes territorios, en poder de diversas estructuras de gobierno, y que han llevado al enfrentamiento armado, es decir, al uso de elementos de matanza para el exterminio de ejércitos y poblaciones que resistieron, por ejemplo, invasiones de lo que se denominan “imperialismos”. Por ejemplo, el imperio Romano conquistó a la Grecia antigua, y del mismo modo los pueblos francos y germánicos alzaron su poder hacia fines del siglo V d.C, destruyendo así al glorioso imperio Romano de occidente.
En otros momentos, más cercanos en la Historia a nuestro tiempo, las alianzas franco anglosajonas (compuesta por los ejércitos de Francia y de Gran Bretaña) llegaron hasta la actual zona del Río de la Plata (que une a Argentina y Uruguay) en pos de conquistar territorios que, en ese momento (principios del siglo del 1800) estaba en disputa entre los conquistadores españoles y una revolución criolla que asomaba a partir de la caída del poder de los Reyes Católicos en manos de Napoleón Bonaparte.
En general, una de las dos partes involucradas en el conflicto, luego de presentar su rendición, el enfrentamiento se daba por terminado. En la actualidad, si bien los conflictos armados siguen existiendo y ocurren en diferentes áreas del planeta (como la guerra de Kosovo, la guerra norteamericana-iraquí, el conflicto en Crimea –territorio que se disputa entre Ucrania, Rusia y las fuerzas independentistas de esa ciudad-), existen hoy otras herramientas para alcanzar la paz, que son los acuerdos y tratados entre dos o más países o territorios no reconocidos oficialmente como países.
En estos acuerdos de paz, un rol clave lo juega la Organización de las Naciones Unidas (ONU) cuyo objetivo, entre otros, es asegurar la paz global y la resolución pacífica (sin uso de armas) de los conflictos. Por ejemplo, en el 2014 la ONU reconoció la soberanía de Bolivia sobre parte de las aguas oceánicas del pacífico, que ese país se disputaba desde hacía tiempo con Perú. Algunos años antes, también dictaminó el reconocimiento de la soberanía de Argentina sobre las Islas del Atlántico Sur, en cuyo perímetro se encuentran las islas Malvinas, en disputa (y con una guerra de por medio) entre Argentina e Inglaterra.
Los acuerdos de paz no sólo ponen fin a un conflicto o previenen de que se concrete, sino que también está en estrecha relación con la protección de los derechos humanos que tienen todas las personas, de vivir en un ambiente armónico e incluso ambientalmente sano, lo cual, en el caso de muchos conflictos (como el caso de la bomba atómica lanzada en la ciudad de Hiroshima en 1945, que fue el fin de la Segunda Guerra Mundial), el impacto ambiental negativo es demasiado grande.
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