La autoimagen es la representación mental que las personas tienen de sí mismas. La misma es de gran relevancia a la hora de considerar la autoestima y el comportamiento humano. Es por esta circunstancia que siempre es importante considerarla en términos de verdad y falsedad para estimar correctamente la manera en que nos afecta. La autoimagen tiende a cambiar paulatinamente con el tiempo, pero estos cambios deben ser buscados a partir de un mayor conocimiento de sí, conocimiento que consiste en evaluar correctamente las experiencias que se tienen. Hoy en día son muchas las vertientes de la piscología que utilizan el concepto de diversas maneras y bajo distintos términos.
Es importante considerar que la niñez es un período especialmente delicado en lo que respecta a la creación de la autoimagen; en efecto, los niños tienen especial sensibilidad para asimilar los tratos que reciben de los adultos y esta circunstancia ciertamente contribuye enormemente a la imagen que generan de sí mismos. Con el paso del tiempo y a medida que se tienen relaciones con otras personas esa autoimagen va variando de a poco, sobre todo en la adolescencia, en donde existe un claro conflicto entre la proyección al futuro y la evaluación del pasado.
La autoimagen puede entenderse como un mapa mental que se tiene acerca de la propia identidad. Este mapa, de la misma manera que sucede con los mapas que representan a aun territorio, puede tener imperfecciones, zonas que implican confusión. Una de las tareas de la vida es intentar perfeccionar paulatinamente este mapa, haciéndolo cada vez más preciso. Ciertamente, las consideraciones y pensamientos que tenemos acerca de nosotros mismos son extremadamente importantes a la hora de considerar la manera en la que nos comportamos y los sentimientos que tenemos al respecto. Por ejemplo, si consideramos que tenemos poco valor que agregar al mundo tenderemos a caer en depresiones, mientas que si consideramos que somos únicos e irrepetibles con mucho que aportar al mundo, tenderemos a ser optimistas.
Ahora, bien, cabe siempre preguntarse que grado de realidad tiene al autoimagen que nos formamos de nosotros mismos. Debemos considerar al respecto que la misma siempre tiene algún grado de imperfección si consideramos que estamos en constante cambio. En efecto, muchas veces esta imagen que nos formamos de nosotros mismos tiende a establecer que tenemos algunas características estáticas que por cierto pueden ser dinámicas si nos permitimos el cambio. Es por esta circunstancia que siempre debemos considerar seriamente este tipo de construcciones.
>> Siguiente - Importancia >>