En épocas pasadas la sociedades tenían Operaciones Comerciales bastante primitivas, sin una sistematización definida, sino que era basado en un Intercambio de Bienes, siendo esta forma de cambio conocida como Trueque, y consistiendo simplemente en cambiar un producto por otro, siendo producto de una ardua negociación en cuanto a Cantidad y Calidad de los productos que son canjeados.
De este modo, se generaban Vínculos Comerciales entre distintas sociedades, como en el caso de la exportación de Materias Primas y su consecuente intercambio por Productos Elaborados, teniendo para ello la necesidad de contar con un Tipo de Cambio o bien una moneda en común, la cual fue durante muchos años el Dólar Estadounidense.
Pero a partir de mediados de los años '90 apareció una moneda que empezó a hacerse fuerte y abarcar una gran cantidad de países de la Comunidad Europea, siendo bautizada bajo el nombre de Euro y teniendo actualmente una cotización más alta que el billete norteamericano, pese a que muchos países todavía no la han adaptado a su tipo cambiario.
Con excepción de 11 países entre los que se encuentran Reino Unido, Suecia, Polonia, Hungría y Rumania, esta moneda es utilizada por más de 170 millones de europeos en sus operaciones comerciales cotidianas, empezando su difusión masiva a partir del año 2002, y todavía expandiéndose en lo que es conocido como Zona del Euro.
Los billetes de Euro parten de la denominación de 5 euros hasta la cantidad de 500 Euros, teniendo distintos tamaños, coloraciones y reconociéndose en su diseño un Estilo Arquitectónico determinado, resaltando las cualidades culturales y tradicionales de las naciones europeas.
El último país en incorporarse a esta moneda fue Estonia, quien lo hizo en el año 2011, mientras que el año próximo hará lo propio Letonia, reemplazando su moneda actual (Lats) por este tipo cambiario.
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