Los firewalls o cortafuegos son herramientas de gran utilidad si estais buscando aumentar la seguridad de vuestra navegación e impedir acceso a vuestros datos privados de terceras personas no autorizadas.
De hecho deben su nombre a los bomberos, de tal modo que cuando hay un fuego sin control, estos muchas veces realizan un cortafuegos para poder pararlo. El cortafuegos impide al fuego avanzar y lo detiene en una zona determinada. Bien, los firewalls en informática funcionan igual; si hay alguien que intenta acceder sin permiso a nuestro ordenador, automáticamente lo detiene y le impide conectarse a él ni conseguir ningún tipo de información. Sólo podrán conectarse las IPs que previamente hayamos autorizado.
Los firewalls son de gran importancia ante los ataques de piratas informáticos o incluso empresas maliciosas. Es cierto que para ello también tenemos los antivirus, y los ad-blocks, pero como los virus, troyanos, spyware, malware... etc, están siempre en continua evolución, sabemos que los antivirus no son siempre fiables al 100%, por lo que tener un firewall como primera línea de defensa reduce enormemente las posibilidades de que cualquier sistema informático se vea infectado.
Hay que hacer notar que los firewalls sólo funcionan con accesos remotos, esto es, detienen conexiones no deseadas, pero no son antivirus propiamente dichos. Su utilidad solo se manifiesta a la hora de navegar por internet o en otra red, creando un muro entre nosotros y los demás usuarios que sólo podrán franquear quienes previamente autorizemos. Del mismo modo, también impiden que nuestro ordenador envíe información a la red sin nuestro conocimiento, sistema que emplean muchos spyware, virus o gusanos para esparcirse o recabar información privada. En muchos aspectos, funcionan como las membranas de nuestras células, son semipermeables, dejando entrar y salir tan sólo a lo que nosotros deseemos.
Resumiendo, el firewall es una gran herramienta de seguridad, pero evidentemente debe ser complementada con otras como los antivirus, que actúan en niveles distintos, para poder tener una navegación segura. Afortunadamente, casi todos los sistemas operativos actuales traen consigo un firewall integrado que es posible activar de modo sencillo. Incluso muchas empresas proporcionan acceso a internet a través de servidores proxy, que son servidores propios de ellas que gestionan los accesos a internet y que incluyen un firewall en esa gestión. A las grandes empresas de telecomunicaciones, de hecho, les interesa asegurar la conexión de sus clientes para evitar infecciones o ataques a gran escala.
Porque si a nivel personal son herramientas importantes, a nivel empresarial son herramientas imprescindibles para la protección de redes privadas y sobre todo, de los datos en ellas contenidos, mucho más susceptibles de ser objetivos de hackeo y/o sustracción. Cualquier red privada debería tener al menos un firewall, y si es posible más de uno a distintos niveles para garanti<ar la protección frente a agentes externos.