La miel es una sustancia dulce y viscosa que generan las abejas y que sirve como fuente de alimentación para el hombre. La misma se extrae de los panales en donde viven estos insectos, en particular del interior de pequeñas celdillas en donde es depositada para su conservación. La miel se caracteriza por su capacidad para mantenerse comestible sin aditivos, los descomponedores tienen poca influencia en la misma y es por esta circunstancia que se ha utilizado como conservante en la antigüedad. Hoy en día es común utilizarla para el desayuno o para diversos postres en donde destaca por su dulzor.
La miel es un alimento que ya era utilizado en la más remota antigüedad. En efecto, existen testimonios que nos remiten a su uso en la prehistoria. No obstante, es de suponer que la recolección de la misma era muy primitiva y asociada más al azar que a un trabajo sistemático. Con el paso del tiempo el proceso de recolectar miel fue haciéndose mucho más sofisticado, permitiendo que exista una proyección en la generación de la misma, estudiando la manera en que las abejas hacían uso de las diversas flores.
En un primer momento la miel se extraía a través de la eliminación de la comunidad de abejas, pero con el tiempo se idearon formas más eficientes para esta tarea, fundamentalmente utilizando paneles extraíbles.
La miel es imposible de generar sin el trabajo incesante de las abejas. Como es sabido, la misma es un producto de la elaboración de las obreras, que se desplazan hasta las flores y recolectan el néctar de las mismas. Existe todo un proceso de tragado y de posterior regurgitación que hace que el néctar se combine con una enzima, haciendo que el mismo se trasforme. Las abejas se traspasan esta sustancia y la depositan en las celdillas, terminando con su procesamiento.
Como es de imaginarse, la miel se ha convertido en un producto que se comercializa en el mercado de manera ávida. En este sentido cabe señalarse que existen distintos tipos de mieles, cada una de las mismas con un gusto específico. Esta variación depende en gran medida de la flor de la que la abeja extrae el néctar. Los apicultores suelen tener un cultivo de flores cercano a la colmena de manera tal de tener algún tipo de influencia en el gusto que se producirá en la miel. Así, se buscará influir en la decisión de las abejas dejando determinadas flores en sus alrededores.
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