Los monasterios tuvieron mucha importancia en lo que respecta a la historia de la humanidad por la conservación que llegaron a realizar de distintas obras del pasado remoto. En efecto, los monasterios se caracterizaron por la reproducción constante de obras del pasado a las que se tuvo acceso por distintas circunstancias históricas; recordemos que en este contexto era muy trabajosa dicha reproducción por la necesidad del trabajo humano que requería. Por otro lado, este contacto con obras del pasado remoto que tenían grandes enseñanzas en las distintas corrientes del conocimiento, permitió que los mismos monasterios sean a su vez fuente de producción de saberes.
La Edad Antigua tuvo grandes hallazgos en lo que respecta a las ciencias y al desarrollo del arte. No obstante, las eventualidades políticas, la constante belicosidad entre pueblos siempre fue una amenaza para estos conocimientos en un contexto en los que era difícil conservarlos debido a las limitaciones técnicas existentes. En el caso de la cultura griega y romana, existió ciertamente un gran avance y una gran elaboración en una gran cantidad de disciplinas que mucho tiempo después, en el renacimiento, fueron reflotadas y sirvieron nuevamente para servicio de la humanidad. No obstante, nada de este conocimiento y de estas enseñanzas podrían haberse mantenido si no hubiesen existido los monasterios.
Los monasterios eran lugares de reclusión en donde distintos individuos vivían una consagración a Dios. La vida en comunidad hacía que existiese una pluralidad de tareas que servían para el mantenimiento de estas instituciones. Dentro de estas actividades existió una muy importante: la de copiar textos. En efecto, en este momento de la historia la reproducción de las obras se debía realizar de manera manual y es por esta circunstancia que los monasterios fueron extraordinariamente importantes. Los monjes tenían el conocimiento de la escritura en un contexto de una sociedad por lo general iletrada, situación que permitió que se pudiesen llevar a cabo la tarea de manera más que satisfactoria. Así, gracias a esta actividad de copia es que se conservaron una gran cantidad de obras del pasado y de diversas culturas, hasta que finalmente el desarrollo de la imprenta permitió una nueva manera de reproducir las obras y abrió todo un nuevo escenario de posibilidades.
Para finalizar cabe señalarse que las copias que se realizaban en los monasterios se ordenaban en códices, encuadernados de distintos pergaminos que eran el equivalente del libro actual. Estas obras eran extraordinariamente caras y solo personas de gran capacidad económicas se podían permitir un buen conjunto de los mismos.
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