El texto es una unidad de sentido que mantiene una estructuración que permite reconocer patrones que siempre están presentes. Desde el ámbito de la lingüística se ha intentado discernir dichos patrones y presentarlos de la manera más explicativa posible. Estos patrones suelen denominarse “propiedades del texto” y dan cuenta de aspectos a través de los cuales esta unidad discusiva puede analizarse. En este sentido, cabe la pena señalar que este tipo de rasgos son considerados principalmente desde un punto de vista semántico, aunque por su puesto esta perspectiva semántica tiene una arista sintáctica. Las propiedades del texto son por lo tanto una descripción que ha llevado a cabo la disciplina lingüística.
Lo primero a considerar cuando se hace referencia a las propiedades del texto es lo que se llama adecuación. La misma supone una adaptación del texto al contexto en el que el mismo circulará. Un ejemplo al respecto puede ofrecerlo el público potencial de dicho texto, publico al que el texto deberá considerar para hacerse efectivo. Por otro lado, cabe considerar también las condiciones en las que circulará el texto, bajo qué tipo de soporte. Como vemos, la adecuación hace que exista una consideración de otras circunstancias que rodean al texto en sí mismo, requiriendo que este se ajuste a las mismas.
Por otro lado, cabe considerar a lo que se llama coherencia. Dicho rasgo en un texto remite a la organización que el mismo mantiene para dar cuenta de un tema específico. En otras palabras, con la coherencia se refiere a la organización de la información para tratar sobre un tópico en particular. Esta arista de lo que constituye un texto se suele analizar dese la perspectiva de información conocida e información que se agrega, información nueva. Así, el potencial público de un texto tendrá en su mente algunos conceptos determinados que el texto tocará, pero asimismo recibirá otros nuevos por dicho texto.
Finalmente, cabe hacer referencia a la cohesión. Dicho concepto remite a la particularidad que tiene un texto de establecer relaciones en su interior. Estas relaciones remiten a elementos gramaticales y semánticos, permitiendo que los conceptos se puedan referenciar de distintas maneras; también remiten a distintos marcadores que dan cuenta de la posición del emisor hacia aquellos conceptos que se tratan. De esta manera, un texto se va estructurando a partir de las mentadas relaciones internas y se va conformando como una unidad, como una entidad sólida.
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