Todas las partes de nuestro cuerpo tienen una importancia vital y que hacen a la funcionalidad de nuestro organismo. La boca es, sin excepción, una de aquellas, y sobre todo tiene una particularidad, que es la de poder ser visualizada desde el exterior de nuestro cuerpo, lo cual no ocurre con todas las partes del organismo propio.
La boca es el primero eslabón del aparato digestivo, aquel que se encarga de transformar los alimentos que ingerimos en nutrientes que se dirigen hacia diferentes partes de nuestro cuerpo y de convertir en materia fecal aquello que no necesita el organismo. La boca está totalmente preparada para poder deglutir los alimentos, es decir, poder convertirlos en trozos más pequeños, que puedan ser conducidos a través de un conducto que los lleva hacia el estómago: el esófago. Para esto, la boca cuenta con la lengua, que tiene papilas gustativas que son capaces de diferenciar los diferentes gustos: ácido, dulce, amargo. Pero sin embargo, también existen papilas para diferenciar texturas y temperatura.
Por otra parte, en la boca se encuentran también los dientes, protagonistas indiscutidos si de deglución de trata, ya que tienen la capacidad de, mediante el masticado, de preparar a los alimentos para su conducción hacia el estómago. El ser humano cuenta con 32, entre incisivos, caninos, premolares y molares, en su edad adulta. En la infancia, y hasta que cambia todos sus dientes “de leche” por los definitivos, cuenta con sólo veinte.
La boca es además, una la salida de la voz, en donde entran en acción otras partes del cuerpo como la laringe y las cuerdas vocales. Es a través de la boca que el ser humano puede establecer el habla y de ese modo, comunicarse oralmente con otros seres humanos.
Así como otras partes del cuerpo, la boca también es un área corporal en la cual se pueden desarrollar afecciones como es el caso del herpes oral, que afecta tanto a niños como adultos y se contagia principalmente por el intercambio de saliva infectada. El mal estado de los dientes, sobre todo de los molares, también puede traer el desarrollo de infecciones, que deberán ser tratadas por un profesional que en este caso se denomina odontólogo o un nombre más común: dentista. En algunos casos, cuando existen desviaciones o deformaciones en los dientes, se recurre al uso de elementos como ortodoncias o dentaduras postizas, como manera de mejorar la estética de la zona de la boca.
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