Las estampillas son pequeñas etiquetas que se adosan a los distintos envíos que se realizan por el correo; las mismas sirven como un comprobante de pago de dicho servicio. De esta manera, cuando alguien desea enviar un determinado elemento por el correo tradicional debe pagarse un determinado monto asociado al peso de dicho envío; la estampilla da cuenta que el pago se ha realizado y de esta manera los empleados del correo llevan adelante el servicio de manera normal. Este tipo de sistema ya tiene un largo tiempo entre nosotros, aunque por supuesto en la actualidad se ve obsoleto debida cuenta de los adelantos técnicos existentes.
Las estampillas son fácilmente reconocibles por su aspecto vistoso y llamativo. En efecto, las mismas suelen tener distintas imágenes que conmemoran aspectos relevantes de una sociedad, como pueden ser personas que han tenido un gran aporte social. Este tipo de circunstancia se explica porque existe todo un proceso de generación y evaluación de las estampillas como previo paso a su difusión final. En efecto, las mismas se encargan considerando el requisito de que tengan algún tipo de atractivo desde el punto de vista artístico. De esta manera, existirá una imagen determinada para corroborar un determinado tipo de servicio, imagen que es fácilmente identificable y discernible para el público.
Como podemos imaginarnos, ha existido una enorme producción de estampillas desde el momento en que este sistema se implementó. Pensemos al respecto que la diseminación del sistema comienza a partir de la segunda mitad del siglo XIX y llegó a incorporarse a todo el mundo. De esta manera han surgido una enorme cantidad de estampillas y con las mismas una nueva disciplina que busca coleccionarlas: la filatelia. Algunas estampillas que han circulado pueden alcanzar precios extremadamente altos dentro del mercado gracias a esta afición, existen muchos coleccionistas dispuestos a pagarlos.
Todavía es posible ver la utilización de estampillas como manera de dar cuenta del pago se servicios de correo. También es posible ver que siguen existiendo ediciones de las mismas para sucesos de importancia o como conmemoración de eventos. En efecto, las estampillas han estado asociadas a una de las principales formas de comunicación existente por mucho tiempo y es poco probable que desaparezcan de la noche a la mañana. No obstante, sí es cierto que el avance de la tecnología y la posibilidad de comunicarse de otras maneras más eficientes hagan que este tipo de elementos sean cada vez más ignorados por las nuevas generaciones.